El legado del 15M

Hoy se cumplen cinco años del ya mítico 15M. Comenzó siendo un día como cualquiera otro, para pasar a ser un de los días que han marcado la historia de este país.

No debe ser hoy un día de celebraciones o de efemérides, sino un día de reivindicación y de lucha. Dado que casi nada de lo que allí se demandaba se ha alcanzado aún.

Recuerdo perfectamente, como los acontecimientos se desencadenaban a toda velocidad a golpe de Tweet. Como los mass media autóctonos decidieron obviarlo durante los primeros días, mientras medios de todo el mundo asombrados,comenzaban a hacerse eco de la #SpanishRevolution Recuerdo como nuestra prensa y sus tertulianos primero ridiculizaban en un principio el fenómeno, para finalmente atacarlo.  “perroflautas”, “antisistema”. En realidad no entendían nada y siguen sin entenderlo.

No entendieron que aquello significaba una auténtica revolución pacífica que dió la vuelta al mundo, y que en buena parte es responsable de movimientos como Occupy Wall Street, y el actual “mayo francés” Nuit debout. No entendieron que la gente estaba harta de unas élites y unos políticos cleptómanos que no les representaban. “Que no, que no, que no nos representan”. No entendieron que aquellas reclamaciones no tenían nada de utópicas y si mucho de sentido común y de ético.

El 15M supuso mi renacer al activismo político y una segunda juventud de ilusión y de ganas de luchar por mi país. Fue para mi una escuela de democracia real y el principio de un camino en el que he ido encontrando a otros compañeros de viaje con los que compartir momentos de trabajo y lucha. Participé todo lo que mis obligaciones laborales y de padre me permitieron. Pero durante días desplazándome desde La Muela hasta la Plaza del Pilar de Zaragoza a participar en los apasionantes debates que se abrían, Incluso recuerdo los fines de semana, paseando con mi familia y tomando contacto con todos aquellos jóvenes que allí acampaban y que tanto nos estaban enseñando de política con mayúsculas. Entonces comprendí que un país con esta juventud, tiene un futuro impresionante.

Recuerdo que Cayo Lara trató de acercarse a este movimiento. No voy a entrar a valorar si lo hizo por interés partidista o simplemente por sentido común. Pero si recuerdo que allí estaba un joven Alberto Garzón, que por aquel entonces no era nadie en IU. Un tal Miguel Urbán y un desconocido Pablo Iglesias, al que luego seguí en su programa La Tuerka de Tele K y en Territorio Apache de Hispan TV.

También recuerdo una manifestación en la que un buen amigo común me presentó a Pablo Echenique, que por aquel entonces era un Científico autodenominado retrón, que escribía en un blog con gran dosis de ironía, cosas como “Ser retrón es una putada, pero si no tienes pasta es mucho mayor”

Poco a poco pareciera que la explosión y el empuje de los primeros días, las primeras semanas iba remitiendo. Se acuñó aquello de “Vamos despacio porque vamos lejos”. Y el debate se fue trasladando a espacios menores y más descentralizados. Aparecieron las “plazas” de barrio, de pueblo. Ágoras donde intercambiar ideas y opiniones con nuestros vecinos. Pasados ya unos meses parecía que aquello se desvanecía y que no había servido de gran cosa. Parecía que el régimen había ganado.

Pero en realidad el 15M había sembrado la semilla. En realidad el 15M vino para quedarse y nos dejó un gran legado:

  • Para empezar, nos despertó a un gran número de ciudadanos al activismo político descubriendo la verdadera belleza de la política de verdad. Que a partir de entonces ya no nos conformaríamos con una pseudo democracia de perfil bajo. Nos abrió a conceptos como Democracia radical, Democracia líquida, etc. Y que “o la política la haces tú, o vienen y te la hacen”.
  • Nos trajo la cultura de plaza, del debate respetuoso, del consenso, etc.
  • Nos dejó un decálogo de demandas, que a día de hoy siguen sin cumplirse:
    1. Cambio en la Ley electoral.
    2. Vivienda: Dación en pago.
    3. Sanidad pública, gratuita y universal y refuerzo de una educación pública y laica.
    4. Reforma fiscal.
    5. Eliminación de los privilegios de la clase política.
    6. Verdadera protección de las condiciones laborales.
    7. Listas libres de imputados, transparencia de las cuentas y financiación de los partidos.
    8. Desvinculación entre Iglesia y Estado.
    9. Cierre de las nucleares y promoción de las renovables.
    10. Recuperación de las empresas públicas privatizadas

“Si no os gusta el sistema, cread un partido y presentaos a las elecciones”.

Pues bien, en enero de 2014 se inició la andadura de Podemos, que a mi modo de ver bebía mucho de las fuentes del 15M. Movimiento asambleario que recuperó una vez más las plazas para el debate.

Llegaron las elecciones europeas y cinco de los nuestros, de esos que habían estado en las plazas del 15M se colaron en el sistema y fueron al Parlamento Europeo.

Luego vinieron las elecciones andaluzas y luego las autonómicas. Y de nuevo nuestros compañeros de ágora, se colaron en las instituciones. El caballo de Troya ya estaba dentro para quedarse.

En las autonómicas de 2015, se acudió con Candidaturas de Unidad Popular con diferentes denominaciones, Ganemos.., Ganar.., Ahora.. pero todas ellas tenían en común  mujeres y hombres salidos de las plazas. Se ganó en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Cadiz, Santiago, A Coruña, Valladolid, etc.  Y finalmente, pudimos escuchar en numerosos plenos de investidura aquello de “¡Que si, que si, que si nos representan!”

No digo con esto que Podemos, IU, Equo, las Mareas y las Candidaturas municipalistas de unidad popular sean el 15M. No, no los son. Pero salvo IU, el resto proceden en gran medida de el y son un subproducto hecho herramienta electoral.

Y ahora, cinco años después, nos encontramos ante la posibilidad de ganar las últimas instituciones que nos quedan por conquistar para poder cambiar la sociedad y dar respuesta a esas reivindicaciones que desde el 15M se hacían. La mayor parte de ellas están recogidas en el programa de 50 puntos acordado para formar la coalición Unidos Podemos. Estamos a un paso para hacerlas realidad. ¿Os imagináis poder nombrar a Ada Colau Ministra de vivienda? Para ello solo tenemos que ganar estas elecciones en las que nos jugamos tanto. ¿Creéis que no se puede?

Yo digo que… SI SE PUEDE! SI SE PUEDE!…